Atlético por la Gracia de Dios.

Quiero dedicar este blog a mi hermana pequeña Pilar, que está en el Tercer Anfiteatro del Calderón compartiendo grada con muchos de los nuestros. Va por ella. Va por ellos.

Atlético por siempre

miércoles, 23 de diciembre de 2009

¿Buen fin de semana?


El lunes, haciendo balance del fin de semana, llegué a una conclusión curiosa y/o discutible: ha sido francamente bueno.
Empezó el tema muy pronto. El sábado a las 9:00 am. estaba sobre la cancha de paddle para disputar un match con mi compañero (en la cancha) Miguel. La temperatura era bajísima (-2 º C), pero cuajamos un buen partido. Y ganamos. Se gane o se pierda, el objetivo fundamental es tomar un café después de los partidos; y, la verdad, tras un buen partido saben mejor café y tostadas (con doble de mantequilla, como Dios manda).
Tras una victoria (paddle, fútbol-gordos, dominó, cinquillo, ...) la vida parece mucho más maravillosa de lo que ya de por sí es. Tengo la impresión, incluso, de que los Dalton se portan mucho mejor. ¿Será el respeto hacía el ganador?

El domingo bajó mucho más la temperatura. A las 11 am. Los termómetros marcaban 6 grados bajo cero (¡¡¡-6 º C!!!). “Qué hará a esas horas y con la que está cayendo”, se preguntaba la gente. Muy fácil: iba a ver a quince (XV suelen poner ellos) gladiadores partirse el pecho al Parque Sindical. Allí se jugaban la clasificación para la fase de ascenso Rugby Atleti y Aeronáuticos. Y se perdió; se dió la cara, se jugo bien, pero se perdió. No hubo cabreo. Estos chavales nos están ilusionando como hacía mucho tiempo no lo estábamos. El domingo seguía pintando estupendo, todo el mundo parecía feliz. ¿Será el respeto hacía el luchador?

En estos días esteparios nada mejor que un plato de fabada. O sí: dos platos de fabada. Aun a sabiendas que nos va a hacer mal, un hombre que se viste por los pies no se conforma con uno. Como con los donuts.

Domingo 20-12, 18:55. El bar de siempre. Los amigos de siempre. Las esperanzas de siempre (no sé por qué, pero los atléticos tenemos la _____ costumbre de hacer de cada partido un inicio de Campeonato).
-“Hoy sí.”
-“Me gusta cómo han posado ante los medios gráficos.”
-“Forlán se ha cambiado de diadema.”
-....
Desgraciadamente, en todo grupo siempre hay uno (que siempre es el mismo) que intenta poner un poco de cordura:
-“Vamos a darles cinco minutos para ver por dónde salen, que me los conozco”, decía el aguafiestas.
No habíamos empezado a increparle, cuando en el primer minuto nos remataron un córner.
-“¡Ves lissssssto!: hoy sí!”
-“Today’s the day” - decía el más viajado de todos nosotros.
Y treinta segundos después nos marcaba Nino. El aguafiestas, que nos conoce porque, además, es amigo, no nos dijo nada. No podía decirnos nada.
Después, nada. Noventa minutos de tostón infumable. Se sacó un empate inmerecido en un partido donde se pudo (y debió) ganar y se hizo todo lo posible por perder.
(La crónica del partido, si me permiten, me la voy a saltar. Ni me apetece hacerla, ni fue grande el interés que puse en el partido. Les recomiendo, muchos de ustedes son asiduos, “El rojo y el blanco” o “Las crónicas del Tomi” donde podrán ver el partido).

El domingo se torcía. El domingo ya pintaba lunes. Nadie respeta al mediocre.

Y lo que son las cosas, recién comenzada la semana puedo decir, bien alto y bien claro, que ha sido un buen fin de semana. Lo siento.


Moraleja: ¡FORZA ATLETI SIEMPRE!

viernes, 4 de diciembre de 2009

Pues aquí estoy.

Pues aquí estoy. Ya ven.

Lo primero que voy a hacer es presentarme. Uno suele ser bastante educado y es lo que toca. Soy Pablo y soy del Atlético. Ya está todo dicho, ¿no? Podemos poner depués apellidos, estudios, situación familiar, situación laboral, filias o fobias políticas, fobias o filias musicales, ...; pero con esto, en mi opinión, ya está todo dicho. Sí les puedo adelantar que tanto mi chica (después de unos cuantos años me sigue sonando fatal “mi mujer” o “mi piba”) como mis nenes se presentarían así: nombre y filiación futbolística. Como Dios manda, vamos.

¿Por qué? Pues no lo sé, la verdad. Cuando se lee a gente tan admirable, tan diferente y tan amiga como don Carlos Fuentes o don Tomi Soprano, una especie de vocecilla empieza a llamar a filas (¡tú puedes!, ¡tú puedes!, ¡tú puedes!). O quizá sea esta misma admiración la que nos lleve a una sana envidia. O quizá sea la necesidad de tener una casa propia en la que mandar un poquillo. O quizá sea la necesidad de intentar no molestar. ¡O vayan ustedes a saber!

¿Para qué? Desde aquí no pretendo salvar ninguna Patria, tan sólo charlar con reposo y con respeto de lo que Nuestro Señor creó para el séptimo día: El Atlético de Madrid. Todos sabemos cómo está nuestro Club y quiénes son los culpables, pero desgraciadamente no vamos a solucionar nada. Independientemente de los dos pájaros en cuestión, hay un montón de cosas buenas de las que hablar: nuestros hijos, nuestros amigos, los chavales de la Cantera, nuestros viajes, algún partido bueno, algún jugador (no se me sonrían), el Rugby Atleti, .... Quizá todo esto sea también motivo por el que me he metido aquí: pasar y hacer pasar un buen rato. Con calma, sin prisas. Vamos a reírnos del mundo que ya están las cosas suficiente jodidas fuera para andar aquí haciéndonos sangre.

Si aún así, insisten, no se preocupen. Dentro de un orden y un respeto hablaremos de lo que ustedes quieran relacionado con el Atlético de Madrid.

Atlético al margen, también serán especialmente bienvenidos comentarios sobre fútbol internacional, cine y música. En fútbol internacional soy seguidor de la Premier League inglesa. En cine soy un analfabeto integral que quiere aprender. En música deseo mejorar mis escasos conocimientos. Les adelantó otras dos de mis grandes pasiones: el Rugby y el Paddle. Podremos hablar, en definitiva, de un montón de cosas.

Lo dicho, señoras / señores, será un placer escribir para ustedes y un honor compartir comentarios.



Agradecimientos: Alejandro, Tomi y, en el futuro, a todos ustedes por aguantarme.

Dedicatoria: Quiero dedicar este blog a mi hermana pequeña Pilar, que está en el Tercer Anfiteatro del Calderón compartiendo grada con muchos de los nuestros. Va por ella. Va por ellos.

(Ahora ya sólo me queda darle al botoncillo, ¡ay qué nervios!).