Atlético por la Gracia de Dios.

Quiero dedicar este blog a mi hermana pequeña Pilar, que está en el Tercer Anfiteatro del Calderón compartiendo grada con muchos de los nuestros. Va por ella. Va por ellos.
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martes, 3 de junio de 2014

Un Equipo inolvidable para una Afición inigualable.



Vamos a (intentar) hacer un resumen de la histórica campaña recién terminada. Una campaña que, en la modesta opinión del irresponsable autor de este casiblog, ha sido la mejor de toda la Historia del Atlético de Madrid. En esta temporada se han jugado todos los partidos que podían haberse jugado salvo la final de Copa; pero no sólo eso, se ha competido en todos y cada uno de los mismos (salvo, quizá, en la vuelta de semifinales en Copa). Han sido 2 partidos de la Supercopa de España, 38 partidos de Liga, 8 partidos de Copa y 13 partidos de Champions. 61 partidos para un total de 42 victorias, 12 empates y 7 derrotas. Me atrevo a decir que no ha habido equipo en Europa que haya jugado más partidos salvo, quizá, Bayern o Benfica. Todo esto en la cancha. En la Grada han sido 61 finales en las que, viaje a viaje, cántico a cántico, cerveza a cerveza, pitillo a pitillo, hemos llegado al final tan extenuados (o más) que nuestros bravos jugadores. El partido a partido del Cholo Simeone decidimos aplicarlo a nuestra vida cotidiana y, haciendo malabares, hipotecando días de vacaciones, cambiando horarios, …, supimos estar las más de las veces con los nuestros. Como nos pidió el Cholo, agarramos la bolsa y fuimos a la Cancha, cogimos el auto y fuimos de vacaciones allá donde jugó el Equipo. Alentamos y alentamos, sin desmayar, a un Equipo que siempre estuvo a la altura (y en ocasiones, incluso, la superó) de su Afición.

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Liga

Nada hacía presagiar a mediados de agosto que este Equipo pudiera competir hasta el final con bar$a y madri$. Todos nos conformábamos con competir como la temporada anterior y llegar, si acaso, un poco más lejos. Sabíamos que no nos iba a llegar, pero tener posibilidades hasta entrado el último cuarto del año lo hubiera firmado todo el mundo. Lo único obligatorio era asegurar la clasificación para la Champions de la temporada siguiente y pelear cada partido.

Y en esto que empezó la temporada muy bien. Ocho victorias iniciales nos situaron junto al bar$a, pero la derrota en Cornellá hizo ver a los estudiosos periodistas deportivos de este país que el Atlético era sólo un globo que empezaría a deshincharse para perder todas las opciones en enero. A pesar de este tremendo e irreparable traspiés, se cerró la primera vuelta cediendo únicamente dos empates. Una primera vuelta impecable (16 triunfos, 2 empates y 1 derrota) no nos permitía encabezar la clasificación, estando ésta liderada por los azulgrana. El Atlético “sólo” era colíder.

Esta primera vuelta nos mostró un Atlético muy sólido en todos los aspectos. Se jugaron muy bien muchos partidos y, en los que se jugó peor, se demostró gran seriedad y competitividad.

Empezó la segunda vuelta de una manera un tanto irregular. El Atlético estaba compitiendo en Copa (sorteo durísimo) y apenas le daba para no perder comba en Liga. Dos derrotas en Almería y Pamplona (único mal partido del año) hicieron que la prensa deportiva nos mostrara acertadamente que el Atlético había dicho adiós a la competición ya que se situó tercero a tres puntos del madri$. La visita de éstos al Vicente Calderón serviría para rematar las ilusiones colchoneras. Y la verdad que tanto madri$ como árbitro hicieron todo lo posible, pero el Atlético no se dejó y sacó un punto (escaso para sus merecimientos) que a la postre sería decisivo. Cuatro victorias seguidas hicieron que el Atlético se presentara al mando de la clasificación en el último cuarto de Liga.

Y aquí llegó el “Partido”. Nuevo San Mamés. El partido de la Liga. Un gran Atlético, el mejor del año, remontó majestuosamente el gol tempranero de los vizcaínos. Una oda al fútbol, a la garra, al compromiso, fueron esos noventa minutos de fútbol total entre dos equipos grandiosos. Athletic y Atlético firmaron ese día el mejor partido de la temporada. Y ahí ganó el Atlético la Liga. El pero fue que Diego Costa comenzó a renquear, tras coz brutal de un defensor bilbaíno, no recuperándose totalmente en toda la recta final.

A Bilbao le siguieron otras cuatro victorias y un pequeño colchón de cuatro puntos sobre el bar$a y siete sobre el madri$ (con un partido aplazado, sólo Dios sabe por qué). Todavía quedaban tres partidos.

El primero fue en Valencia contra el Levante, después de conquistar el pase a la final de Champions en Stamford Bridge. Una grada rojiblanca no pudo saborear una victoria que se antojaba definitiva. El Atlético empezaba a dar síntomas de agotamiento. El bar$a se ponía a tres puntos y el madri$ se confirmaba como campeón de Liga según los medios deportivos (aunque tras recuperar el partido aplazado quedara a cuatro puntos).

La primera oportunidad para cantar el alirón llegaría contra el Málaga. Se tuvo y se pudo hacer, pero un rocoso conjunto andaluz impidió la proeza. Resultaba emocionante ver un Atlético sin apenas piernas intentarlo una y otra vez, no pudiendo sobrepasar a un excelente portero. Adrián lo pudo hacer en el descuento, pero Caballero lo impidió. El Atlético había perdido definitivamente la liga a manos del bar$a (que había empatado en Elche) mientras que el madri$ se despidió en Balaídos.

A pesar de las acertadas premoniciones periodísticas, el Atlético se presentó en Barcelona dispuesto a no tirar por la borda el esfuerzo de 37 jornadas. Se plantó bien en el Camp Nou, pero fue encajando un golpe tras otro hasta el descanso: lesión de Diego Costa, lesión de Arda, gol de Alexis, …. En los últimos diez minutos de la primera parte el Equipo estuvo a merced de un bar$a que se relamía ante un campeonato que se le presentaba en bandeja. Muchos aficionados dejamos de creer en este período (yo confieso ante Dios Padre Todopoderoso que he pecado, pues dejé de creer durante esos diez minutos). Nadie sabe cómo, Equipo y Afición se recompusieron en el descanso y salió el Atlético dispuesto a vencer al precio que fuere. Un palo de Villa supuso un nuevo golpe, pero de inmediato un gran Diego Godín cabeceó para lograr el empate. Todavía quedaban 40 minutos, pero el Atlético los jugó con mucha cabeza y apenas concedió ocasiones a los culé$. El pitido final trajo nuestro décimo título de Liga y los consiguientes y merecidos festejos. Madrid, vestidita de rojiblanco, como le gusta, se echó a la calle para beberse la noche.

Partido a partido hasta la victoria final.

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Champions League

Casi todos pensábamos en que era más fácil hacer un buen año en Europa que ganar la desigual e injusta Liga española. ¿Y qué era un buen año? ¿Unos cuartos, peleándolos a muerte? ¿Llegar a semifinales?

El sorteo de grupos, no estando en el primer bombo, se presentó amable y nos enfrentó a Oporto, Zenit de San Petersburgo y Austria de Viena. Con cinco victorias y un empate se encabezó con suficiencia el grupo, permitiendo jugar la vuelta de locales en el cruce de octavos.

Este cruce nos emparejaría con un Grande en horas bajas: el AC Milán. Sabedores de que los italianos habían jugado este cruce decenas de veces, debía afrontarse la eliminatoria con el respeto debido. La ida en Milán fue muy dura. A ellos sólo les quedaba Europa para salvar una campaña desastrosa y nos pasaron por encima durante la primera parte, que salvamos, ¡Courtois sabe cómo!, con el marcador inicial. En la reanudación fueron perdiendo fuelle los milanistas hasta que Diego Costa consiguió el 0-1 que, sin hacer justicia del todo, nos daba ventaja.

La vuelta en el Vicente Calderón supuso el mayor ambiente que, hasta la fecha, servidor jamás había vivido. Campo y aledaños estaban atestados de gente. Algo gordo estaba por pasar. Y pasó. El 4-1 conseguido, con más esfuerzo del reflejado en el marcador, clasificó para cuartos de final al Atlético, que empezaba a ser mirado con cierto respeto por el resto de clasificados. Evidentemente ya no éramos la perita que quería un tal Muntari en el sorteo anterior.

El sorteo de cuartos no fue amable y deparó un nuevo cruce contra el bar$a. ¡Hasta seis veces íbamos a enfrentar a los azulgrana esta temporada! La ida se jugó en el Camp Nou. Un Atlético perfecto tácticamente impidió cualquier intento azulgrana en la primera parte. Por el camino se rompió Diego Costa, pero el Equipo aguantaba bien. A los diez minutos de la reanudación Diego Ribas marcó un golazo para el recuerdo. De ahí al final el partido fue un monólogo azulgrana. El empate final dejaba la vuelta abierta. Pero ésta sería en nuestra casa. Con nuestra Afición.

El ambiente de la ronda anterior se superó con creces en ésta. Fue algo inenarrable. Y el Atlético salió a honrar a su Gente. La primera media hora fue increíble. Un vendaval de juego desarmó por completo a los culé$ y sólo la mala suerte (tres palos) impidió una pronta sentencia. Koke puso el 1-0 que daba ventaja en la eliminatoria, pero los teníamos demasiado cerca en el marcador. Apenas un par de sustos no impidieron una clasificación, más que merecida, para ¡semifinales!

Por fin fue benévolo un sorteo y las semifinales nos trajeron al Chelsea. La ida se jugó en un Vicente Calderón repleto, pero algo angustiado por momentos. El Chelsea fue un frontón durante todo el partido. Pero cada uno juega con sus armas y los Blues sabían que si jugaban un partido abierto (como hicieron en París) se les escaparía la posibilidad de pelear por la final. Sabedores de sus armas, presentaron esquema ultradefensivo, ante el que el Atlético se atascó. ¿Quién salió beneficiado? Yo creo que el Chelsea no. En el fútbol de hoy en día el 0-0 es un muy buen resultado para jugarse la vuelta de visitante.

Y así nos presentamos en Stamford Bridge. Y nos presentamos con todo: con el Equipo y con la Afición, que superó ampliamente a la rival durante todo el partido. El Equipo salió a por el encuentro, pero nuevamente el poste fue cruel con los Nuestros. La cosa estaba abierta con un Atlético que se veía (y se sabía) superior, pero había que plasmarlo. Y fueron ellos los que se adelantaron con gol de nuestro Fernando Torres. Poco después empató Adrián con un espinillazo que recordó al de Rubén Cano en el Pequeño Maracaná de Belgrado. La eliminatoria era rojiblanca al descanso.

En la reanudación salió desatado el Atlético dispuesto a sentenciar la eliminatoria. Dos goles de Diego Costa y Arda Turan permitieron a la Afición disfrutar de la clasificación para la final el último cuarto de hora. Stamford Bridge y Europa caían rendidos ante un Equipo y una Afición inigualables.

En Lisboa se hizo todo lo que se pudo y más. Jugadores y Afición hicieron más de lo que sus fuerzas les permitían, pero no pudo ser. La Afición bailó a la madridi$ta como se sabía. En la cancha sólo la inferioridad física impidió que nos alzáramos con el trofeo. Dios mediante, lo haremos el año que viene en Berlín.

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Copa del Rey

La Copa del Rey se preparó concienzudamente para que bar$a y madri$ disputaran la final. Y así se arregló el sorteo desde el principio.

El primer emparejamiento trajo como rival al Sant Andreu. ¿Hay justicia en una eliminatoria en la que el rival más débil deba jugar la vuelta como visitante? La Copa debe mejorarse (partido único con sorteo de campo) para hacerse más atractiva y dar más posibilidades a todos. Pero como interesa lo que interesa …. El Atlético pasó sin problemas.

Lo gordo venía en las dos eliminatorias siguientes: Valencia y Athletic. Dos eliminatorias muy igualadas y que supondrían mucho desgaste.

Con el Valencia se jugó un partido durísimo en Mestalla. Tras el 0-1 de Raúl García, los valencianos se lanzaron con todo a por un empate que llegó de forma merecida en el descuento. Un gran Courtois impidió un peor resultado.

En el Calderón se jugó un partido muy abierto, con ocasiones varias para los dos bandos. El 2-0 final no reflejó lo igualado del partido y de la eliminatoria. El héroe de la misma fue Courtois sin ningún género de dudas.

En cuartos tocaba un Athletic pletórico de forma y que veía en la Copa la posibilidad de luchar por algún título. En la ida, en un partido de mucha intensidad y desgaste, el Atlético se mostró bastante superior al rival, pero el gol de Godín no permitiría ir relajados a Bilbao.

En el Nuevo San Mamés el Atlético pasó los peores 45 minutos de la temporada. Bien es cierto que Diego Costa pudo haber cerrado la eliminatoria nada más comenzar, pero sería nuevamente Courtois el que mantendría al Equipo con vida hasta el descanso. No pudo evitar que Aduriz marcara el 1-0, pero sí que adquirieran ventaja en el emparejamiento. La peor noticia vino con lesión de Filipe Luis.

Tras el descanso salió un Atlético dominante que, tras un par de ocasiones, igualó el marcador. Hasta el final apenas se pasaron apuros, zanjándose la eliminatoria con un postrero gol de Diego Costa. El 1-2 final supuso la primera victoria visitante en el Nuevo San Mamés.

Eliminatoria magnífica la disputada entre ambos equipos, la verdad. Una pena que no fuera en la final del torneo.

En semifinales esperaba el madri$, al que el sorteo sorprendentemente le había deparado un camino menos espinoso.

En la ida se presentó el Atlético como favorito, disfrazándose el madri$ de Atlético. Mordieron más que nosotros, lucharon más que nosotros y, ¡cómo no!, tuvieron más suerte que nosotros. Dos de sus goles vinieron de rechaces a disparos que iban al córner. Fueron, eso sí, superiores tras el 1-0 y sentenciaron la eliminatoria.

La vuelta fue un mero trámite y así lo afrontó un Equipo ya muy saturado por esas fechas.

La duda que yo creo nos dejó a todos el torneo es si no debiéramos haberlo afrontado de otro modo. Quizá no haber tirado la Copa, pero sí haber dado más minutos a los no habituales. La Copa supuso cinco partidos de gran desgaste en menos de un mes ante un rival que, ya se sabía, iba a presentarse mucho más descansado. Cosas de los sorteos arreglados. Eso sí, si así lo quiere el Cholo, así lo aceptamos todos.

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Supercopa de España

La temporada empezó con el habitual enfrentamiento entre los campeones de Liga y Copa de la campaña anterior. Atlético y bar$a midieron sus dos plantillas en plena pretemporada. La ida se celebró en un Vicente Calderón abarrotado. Un buen Atlético superó a unos azulgranas que apenas inquietaron a Courtois. Un golazo, su primer gol con la Rojiblanca, de Villa fue contrarrestado en la segunda por otro de un bar$a bastante romo todo la noche.

En el partido de vuelta, el Atlético empezó mandando, pero un gran Víctor Valdés impidió que se adelantara en la eliminatoria. En la segunda parte el bar$a dominó y tuvo ocasiones más claras, penalti marrado entre otras, pero el marcador no se movería, quedando el título en el Camp Nou.

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Los Héroes

1-Aranzubía.

2-Godín.

3-Filipe Luis.

4-Mario.

5-Tiago.

6-Koke.

7-Adrián.

8-Raúl García.

9-Villa.

10-Arda Turan.

11-Christian Rodríguez.

12-Alderweireld.

13-Courtois.

14-Gabi.

17-Manquillo.

18-Giménez.

19-Diego Costa.

20-Juanfran.

21-Diego.

22-Insúa.

23-Miranda.

24-Sosa.

También participaron: Bono, Guilavogui, Óliver Torres, Leo Baptistão, Carlos Ramos y Héctor.

Entrenador-Diego Pablo Simeone.

Segundo entrenador-Germán Burgos.

Preparador físico-Óscar Ortega.

AFICIÓN.

Muchas gracias a todos por una campaña para el recuerdo.

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El futuro

El hacer las cosas bien suele dar sus frutos y el Atlético lo está haciendo francamente bien los últimos años. La base consiste en mantener lo bueno supliendo las pocas marchas ¿necesarias? por recambios de garantías. No vamos a volvernos locos con quiénes se van (según los siempre acertados periodistas deportivos todos) y quiénes se quedan. Mejor centrémonos en trabajar y mejorar el auténtico equipazo que tenemos. Eso sí, por Courtois hay que hacer el máximo esfuerzo.

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Y éste ha sido el resumen, personal e intransferible, de la campaña. No quiero dejar de dar las gracias a toda mi Familia y a todos mis Hermanos por compartir una temporada apasionante. Gracias también a la FAmilia por todo su empuje y dedicación. Gracias a la gente del Cristóbal por aguantarnos cada quince días.

Y, sobre todo, gracias, Dios mío, por bendecirnos con el mayor título de todos: el de seguidores del Atlético de Madrid.

martes, 7 de septiembre de 2010

Viaje disparatado a Mónaco



Hoy no voy a hacer crónica del partido porque tendría que inventar un montón de cosas, les tendría que hablar de oídas o de leídas. Muchos de ustedes incluso habrán visto el partido varias veces. Si quieren una crónica del mismo les recomiendo que acudan a “El Rojo y el Blanco” o a “Las crónicas del Tomi”.
Hoy vamos a hablar de un nuevo viaje “low cost”; hoy vamos a hablar del “World’s Cheapest Travel” (W.C.T. en adelante). Hoy vamos a hablar de un viaje tan divertido como increíble.
Como pasó, o como recuerdo que pasó, se lo cuento. Espero que les guste.

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Todo empezó cuando salió la fecha del partido, hace un par de meses. En los tiempos de crisis que nos toca vivir, con las vacaciones muy recientes, con el abono del Atlético recién renovado (la mayoría a plazos), tocaba recurrir a la imaginación para estar en el Principado de Mónaco. Y después de una temporada con tantos viajes improvisados por Europa como la pasada, de imaginación anda muy sobrada la Afición Atlética.
Lo prioritario era buscar un vuelo barato que dejara en las cercanías del feudo de Su Alteza Serenísima y Fiestera Alberto II. Viajar directamente a la ciudad anfitriona suele resultar imposible a gran parte de los seguidores por culpa de las dichosas agencias de viaje y de un sistema injusto que les permite reservar la mayor parte de las plazas en vuelos directos para vender los billetes a precio de angulas. Sin muchos problemas se consiguió un vuelo económico (60 € i/v). Lo de la cercanía sigo sin tenerlo muy claro.
Las urgencias hicieron cerrar rápidamente este vuelo. El destino sería una localidad próxima a Mónaco: Gerona. Al ladito mismo del Territorio Grimaldi, vamos. 600 kilómetros de nada.
Lo siguiente será buscar vehículo para acercar a las siete personas (o casi) al Paraíso Monegasco. Don Maxi, amigo y residente en Tarragona, se encargará de las gestiones. Y en estos casos, lo malo de intentar hacer las cosas a gusto de todos es que se suele terminar discutiendo por todo (el color del vehículo, la marca de neumáticos, la distancia entre ejes, las dimensiones de la guantera, …). Tras unos dos billones de correos electrónicos cruzados y muchas noches de insomnio, se conseguirá un vehículo acorde a las características de la expedición; la principal, un maletero amplio donde meter una nevera para la comida y un contenedor para la bebida. Como no podía ser de otra manera, la primera será minúscula y el segundo desproporcionado (para coger una cerveza fresca habrá que zambullirse unos dos metros de profundidad en las heladas aguas del Contenedor del Norte).
El amigo Maxi se encargará también de comprar la bebida (poca cosa esta vez: 96 tercios, 3 botellas de güisqui, 1 de ginebra y refrescos variados), la comida (empanadas varias Hacendado, tortillas españolas Hacendado, ½ kilo de fiambre vario Hacendado, ¼ y mitad de embutido también variado y también Hacendado y toda la gama Hacendado de snacks) y accesorios imprescindibles (servilletas, platos, vasos y palillos comprados en un todo a 50).
De tal manera quedaba todo preparado para que los aventureros desplazados desde Madrid, más el coéquipier y alma máter de la expedición, lleguen a Gerona y salgan zumbando rumbo a un nuevo título europeo.

Y por fin llegó el gran día. Un nuevo día grande. Un día que permanecerá por y para siempre en nuestros corazones: el 27 de agosto de 2.010.
¡Cuánto cuesta madrugar para laburar y qué poquito para, como se dice ahora, irse de farra! Será por aquello de la sarna con gusto. El caso es que a primerísima hora de la madrugada multitud de seguidores atléticos salían de sus domicilios para dirigirse al aeropuerto de Madrid Barajas. El primer metro de la mañana fue literalmente abordado por hinchas rojiblancos que llevaban bastante tiempo esperando en los andenes de tantas y tantas estaciones madrileñas.
En varios trenes se reencontraron muchos amigos después del período estival en el que se pierde esa relación que tanto nos gusta: la camaradería futbolística.

-¡Hombre, Mario! ¿Qué tal estamos?
-Bien, al fútbol.
-¿Y la familia?
-Finalmente no sale Tiago, que lo pone el periódico. ¿La tuya?
-He oído que Domínguez sale por la izquierda.
-¿Cómo vas?
-A Turín. ¿Tú?
-A Gerona.
-Nos vemos allí.
-Allí nos vemos.
-Ponme a los pies de tu chica.
-Póstrame ante la tuya.


En la Terminal 1 nos juntamos 6 de las 7 personas (o casi) que conformábamos la expedición: Berni, Israel, Nacho, Tete, Teto y servidor. Había ambiente de final en el aeropuerto. Especial ilusión me hizo coincidir con mis queridas Mar y Susana, amigas de verdad y atléticas de ley.
La mayor parte tenía como destino Niza, pero no fuimos pocos los que volamos a Gerona.
El vuelo del W.C.T., fue bastante aburrido para lo que suelen ser los trayectos con Ryanair. Los cómicos del avión actuaron muy poquito y no hubo rasca-rasca.
A las 9:45 aterrizaba el vuelo FR9379.

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El séptimo hombre, don Maxi, nos recogió con 5 minutos de retraso en la terminal gerundense. La furgoneta, una Renault Traffic full equip (nevera, contenedor y salchichón) con matrícula de Andorra, salió inmediatamente rumbo a Grimaldiland. La aventura daba comienzo.
Tras decidir ir lo más rápido posible, se hizo la primera parada ¡¡¡a los cinco minutos!!! de iniciado el trayecto. Hay que reconocer que era una parada obligatoria, pues había que comprar hielo, pan y alguna cervecita fresquita (las que había se antojaban insuficientes, ya que cada uno disponía de 14 tercios).
Ahora sí que sí la furgoneta marcharía rauda y veloz a tierras monegascas.
Pues no. Los primeros doscientos kilómetros fueron un infierno. Los que han viajado en autobús saben de lo que estoy hablando. Este vehículo no disponía de W.C. y hubo que hacer unas diez paradas antes de coger la velocidad crucero. Aquí me vinieron pensamientos muy profundos: ¿por qué el único que no tiene ganas de miccionar jamás de los jamases es el conductor? Otro: ¿por qué éste es el único que tiene prisa y no quiere parar nunca?

Pánico.
Nos estamos quedando sin hielo y nos queda la mitad del recorrido.
¡Dios Mío!
Ahora el conductor sí que para en todas las áreas de servicio que encuentra a su paso. En ninguna venden hielo (un amigo pronunciará, tras el partido, una frase rebosante de sabiduría: “yo sería incapaz de vivir en un país que no vende hielo”). Al final, decidimos preguntar en una especie de Centro Comercial.

-Bonjour, mon ami! S'il vous plaît, pouvez vous nous vendre sacs des glaçons pour nos boissons spiritueux? Nous payons très bien. (N.T.:¡Buenos días, maestro! ¿Vende sacos de hielo para las copas? Pagamos lo que haga falta).
-Nous n’avons pas des sacs, mais si vous voulez, vous pouvez prendre des glaçons de la machine (N.T.: No tenemos sacos, sírvanse ustedes mismos de la máquina. ¡Cómo si estuvieran en casa!).


Un poco locos sí que están estos franceses: no venden sacos de hielo y dejan cogerlos de un fabricador de hielo laminado. Lo que imagino que no contarían era con que los glaçons no eran para un par de copas, sino para un inmenso contenedor. La expedición consiguió seis sacos gigantescos de glaçons a coste cero. Tengo claro que algo no les cuadró.
El W.C.T. se había anotado un buen tanto.

Los relevos al volante fueron constantes, y a eso de las 16:00 la Renault Traffic con matrícula de Andorra se plantaba en los inmediaciones de Mónaco. Lo primero seía llamar a alguien para que confirmara (o desmintiera) la terrorífica noticia con la que habíamos amanecido: No se serviría alcohol a partir del mediodía.

-¿Es cierto lo de la ley seca?.
-No, no es cierto. De hecho me estoy tomando una caña …
-¡Qué bien! Ahora vamos.
- … al módico precio de 23 €.
-O sea, que ley seca. Vamos a tardar “un poquitín” más.


Como todavía nadábamos en la abundancia (de hecho, hubo que sacar un poco de agua) no había mayor problema. Si no teníamos acceso a las copas, las copas tendrían acceso a nosotros. Y nos tomamos unas cuantas.
Ya estábamos en nuestra salsa, cuando un Briatore de la vida aparca al lado nuestro. Con un Ferrari, por supuesto. Unos 65 años apuntaba el personaje. La camiseta desabotonada hasta el ombligo nos dejaba a la vista unos pelánganos en el pecho de medio metro y una cadena de 22 cm. de colorado del bueno, como Dios manda, el tío iba que daba gusto verle. Y eso es lo bueno del dinero, que permite vestir al que lo tiene de cualquier manera. El fulano en cuestión salía de fiesta (como decíamos a finales del siglo pasado) con 1.500 €. ¿Saldría mucho el pájaro?
Una copa llama a otra copa. Y, a la que uno se da cuenta, TARDE.

-Ya estamos como siempre, joder.
-Oye a mi no me mires que no llevo reloj.
-A mi tampoco, que aunque lo llevo no lo veo.


Aunque estábamos a 20 km. de Mónaco, hubo que apretar para llegar a tiempo. Tan rápido salió la expedición que se quedó abierta una puerta de la que cayó en plena autopista todo el cristal que se había reciclado. Los coches que seguían a la furgoneta andorrana decidieron dar una distancia de seguridad de 2 km. Las prisas nunca han sido buenas consejeras.

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Y, ¡por fin!, la expedición plantose (guiño a los muchos seguidores del Atlético en Asturias) en Carolinaworld.
Desde el inicio dio gusto ver a tanta gente bien. Supe que estábamos en la Tierra Prometida al ver a tanta señorona con Louis Vuitton y chihuahua dentro. El marido/querido/gigoló suele pasar inadvertido y suele ser muy hortera. Pero Ellas (en mayúscula y de pie) son el Santo Grial de nuestra civilización.
Me llamó la atención que en Mónaco sólo viven Ellas, sus horteras y adolescentes (imagino que hijos de los anteriores). Y el servicio doméstico, “of course”.
Lloré de emoción al ver a guardias y bomberos tan educados y con unos uniformes tan bonitos y tan caros.
Los que no me sorprendieron fueron los seguidores interistas. Vaya o no al fútbol, a un italiano se le reconoce por sus gafas de sol fashion y, en verano, por su bronceado. Las gafas cuanto más grandes, mejor; así todos sabemos que son falsas.

Reflexión:
No sé muy bien qué pinta un partido de fútbol en Mónaco, la verdad. Será cosa de los jerifaltes UEFA, con el despreciable, amargado y cada vez mas orondo, Platini a la cabeza. Unos días a todo trapo en Mónaco debe ser algo impagable. Y como esta gente viaja siempre “by the face”, ¿qué mejor ciudad para derrochar el dinero que se roba a clubs y aficionados? Muy edificante el comportamiento la clase dirigente futbolística. Eso sí, el aficionado, el paganini, que se joda (con perdón). Pero que pague, eso sí.

Ganamos y muy bien en un campo muy feo.
La Afición del Atlético suele estar a gran nivel en los momentos importante. Una vez más, la Afición dio una lección de cómo llevar en volandas a un equipo. El repaso que se llevaron los neroazurri fue importante. Y a uno, que es muy tonto y muy sensiblón, le parece algo muy bonito. Y le hace sentirse orgulloso. Y saca pecho. Y dirá a todo aquel que le escuche: “¡Yo estuve allí y empujé con todos!”.
El Atlético es Pasión.
La gente que no entiende esto piensa que estamos de cachondeo cuando les decimos que no cambiamos “lo de Barcelona” por un título; que “lo de Barcelona” fue uno de los títulos más grandes que ha logrado este Club. No lo entienden. Peor para ellos.
Me gusta que la Afición Atlética esté más cerca del concepto sudamericano de fútbol: la Fiesta está en la Grada, no en el partido en sí. Y a servidor eso le encanta.
Si además el Equipo juega bien y gana, la leche. Y eso fue lo que pasó. Así que todos contentos menos Platini & secuaces e interistas. Es un gustazo ver la cara de Platini cada vez que nos tiene que dar un trofeo, la verdad.
No me gustó la afición interista (¡ojo!: parto de la que es un equipo que siempre me ha caído francamente mal). Una afición muy light que no supo aprovechar su superioridad en la grada para ayudar a su equipo. Eso sí, muy fashion todos.

Uno de los mayores problemas que se nos planteó después del partido fue encontrar dónde estaba aparcada la furgoneta. Ni nos quedamos con el nombre del parking, ni con el nombre de la calle, ni con el nombre del barrio, ni con la parada del autobús que nos llevó al fútbol, ni con nada. A Dios gracias el Principado es pequeño; de lo contrario, siete personas (o casi) estarían dando vueltas todavía.
El momento álgido del viaje llegó durante esta búsqueda. Al no aparecer el aparcamiento se decidió una escala técnica para tomar una cerveza y refrescar las ideas en una pizzería. La idea era hacer un sinpa, pero se nos fue el tema de las manos y fue un auténtico atraco a cerveza armada. Un par de docenas de cervezas fueron confiscadas a coste cero. El W.C.T. volvió a anotar.
Cuando por fin apareció el parking, lo que no funcionaba era el ticket. Un empleado nos lo cambió e hizo ahorrar a los aventureros aproximadamente 150 €. El W.C.T. estaba enrachado.
Para rematar, la expedición se encontró nada más salir con una terraza monegasca y hacía allí se encaminó. Fueron un par de horas densas en la que no faltó de nada: cervezas, copas, comida, más copas. Lo mejor de todo fue que, al estar cerrada, nos salió todo gratis. El W.C.T. iba sin freno.
Haciendo cuentas, Mónaco resultó muy económico. Gastar menos es imposible.

Con la victoria en la talega, bien cenados y mejor bebidos, un problema aparecía en el horizonte de la noche: el hospedaje. Tras rechazar el ofrecimiento de varios amigos de compartir habitación (muy amables Enma y Luis dándonos la posibilidad de dormir por turnos en su suite de Niza), se decidió dormir en primera línea de playa. Y más primera línea imposible, háganme caso. O sea, en la misma playa.
Servidor siempre se ha quejado de la arena en las playas de Roquetas de Mar; siempre le ha parecido una arena incomoda. Vamos que ni le parece arena ni nada de nada. Pues la no-arena en Niza era para verla. La piedra más pequeña debía tener un diámetro de 15 cm. ¡Coño! ¿Para qué tienen playa si no pueden tumbarse?
En ese momento la expedición se dividió: los más responsables dormiríamos a pierna suelta en la furgoneta, mientras el resto se iba de pingo (como dicen en mi pueblo).
Los noctámbulos regresaron contando maravillas de la noche, despertaron a los dormilones y tras un recuento de urgencia, por si acaso, emprendimos camino de regreso a la Patria.

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¡Qué bonitas las vueltas victoriosas! Los peajes parecen más económicos. Los 600 km., convertidos por culpa del GPS, en 800, una fruslería. El trayecto se hace mucho más corto. Hay ganas de pasar a España para comprar los diarios deportivos.
Se comió en Gerona. Muy bien y muy barato. La población gerundense mostró simpatía y admiración hacia el Atlético de Madrid y sus seguidores.
Esto último daría pie a unas cuantas líneas sobre los desgobernantes catalanes. Pero voy a dejarlo para otra ocasión. Únicamente decir que me da mucha pena el mal concepto que se está tomando de Cataluña y sus gentes en el Resto de España por culpa de estos personajes y unos cuantos perroflautas.
Don Maxi debía dejar la furgoneta en Reus, así que a primera hora de la tarde nos depositó en el aeropuerto de Gerona para continuar hacia su destino final. Como el vuelo FR5477 no salía hasta las 20:15, aun hubo tiempo de tomar los últimos refrigerios.
El vuelo salió “on time”.
Y aterrizamos en Madrid “on time”, pero “acojoning”.
Y cada uno marchó por donde vino.
Y el lunes nos volveríamos a ver.

Así fue el viaje y así se lo he intentado contar.

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Desde este humilde casiblog quiero agradecer a la Gente con la que tuve el honor de compartir aventuras y desventuras los magníficos momentos vividos. Va a ser muy difícil repetir un viaje tan divertido; pero, como dijo don Nacho, “¡habrá que intentarlo!”.
El tema de hoy va dedicado a ellos.

¡FORZA ATLETI SIEMPRE!

lunes, 24 de mayo de 2010

Un día para la Historia.



No sé cuántas decenas de miles de atléticos se presentaron en Barcelona. Unas fuentes hablan de 50.000 personas; otras cuentan que fueron 60.000. El caso es que casi tres centenares de autobuses, dos vuelos chárter, siete trenes especiales y miles (y miles, y miles, y miles, …) de vehículos particulares (coches, furgonetas, motocicletas, autocaravanas, bicicletas, …) trasladaron a la marabunta colchonera desde todos los puntos de España hasta la Ciudad Condal.
No puede decirse, ni mucho menos, que fuimos todos los que somos; pero sí que todos estuvimos lo éramos. Y mucho. El ambiente, el colorido, la alegría, el griterío, la algarabía, el corazón que puso la ingente masa rojiblanca hizo quedarse a toda la ciudad asombrada, maravillada y, por qué no decirlo, entusiasmada. El que perpetra estas torpes líneas tuvo la agradable sensación de que los barceloneses nos daban su apoyo. Con los que uno tuvo la suerte de hablar, reconocían que nos lo daban por majos. Barcelona (por un día) supo sentirse colchonera. Y le gustó.

Fue un enorme placer encontrar tantos y tantos amigos. Unos conocidos, otros no. Los conocidos, ya amigos. Los no conocidos, amigos ya. Gente, insisto, de todos los puntos del País: gallegos, asturianos (¡esos tipos de Gijón!), cántabros (¡olé, los mis paisanucos!), navarros, catalanes (un abrazo muy especial a los de Tarragona), aragoneses (¡qué gente los de Terrer y los de Monegrillo!), riojanos (prometo ir a la Senda de la capital en cuanto pueda), castellano-leoneses (gente de ley los salmantinos y los vallisoletanos), extremeños (grande el personal de Mérida y enormes los de Navalmoral de la Mata, ¡siempre presentes!), castellano-manchegos (destaco a los de Guadalajara, los de Cuenca y a la Peña de Polán), valencianos (magníficos los nuestros de la Levante y los amigos de Alicante), baleares, murcianos, andaluces (saludos a los atléticos desplazados desde Sevilla, mucho ánimo a los béticos que nos acompañaron y abrazos a los incansables de Algeciras) y canarios. No vi a gente del País Vasco, ni a gente de Ceuta o de Melilla; y seguramente también la hubo. Mi reconocimiento a toda esta Gente, a la Gente de “Fuera”. Ellos y nuestros Jóvenes eran los que más se merecían este Día: el Día de la Final de Copa.

No sería justo olvidarse de toda la gente desplazada desde el extranjero. Seguramente en menor número que en Alemania la semana anterior, los “guiris” también estuvieron presentes. Coincidí con varios alemanes y algún escocés. Se tuvieron noticias de belgas e ingleses. Una mención muy especial a todos los desplazados desde la lejana Polonia: la gente del Ruch Chorzow. Atraviesan Europa estos leones para estar en las grandes ocasiones con nosotros. Estuvieron en Liverpool, en Hamburgo y, ¡cómo no!, también en Barcelona. Muchas gracias, amigos.

Madrid estuvo excelentemente representado. No quedó ciudad/pueblo de la Comunidad (Coslada, San Fernando, Torrejón de Ardoz, Alcalá de Henares, Fuenlabrada, Leganés, Móstoles, Alcorcón, Villalba, Tres Cantos, Colmenar Viejo, Arganda, Rivas, Loeches, Humanes de Madrid, Patones de Abajo, Las Rozas, Boadilla del Monte, …) ni distrito/barrio del Foro (Legazpi (el burro delante) y Arganzuela, Carabanchel, Aluche, Puente de Vallecas, Villa de Vallecas, Santa Eugenia, Cuatro Vientos, Los Puertos, La Latina, Tetuán, Chamartín, Prosperidad, Parque de las Avenidas, Ventas, Pueblo Nuevo, San Blas, La Elipa (nos flipa), Barrio de Salamanca, Barrio del Pilar, Barrio de Bilbao, Villaverde (Alto y Bajo), San Fermín y qué se yo cuántos más) sin adecuada representación.

Fue algo increíble. No recuerdo nada igual. Si acaso, aquellas finales de Copa en que todo Vizcaya bajaba a Madrid. O aquella final contra el R.C.D. Mallorca cuando 80.000 atléticos alentaron al Equipo, llevándole a la conquista de la Copa después de varios años sin títulos.
Ver desfilar a toda esta Gente hacía el Camp Nou desde la Plaza de España ha sido una de las cosas más grandes que este modesto servidor de ustedes ha visto en toda su vida como atlético. La Gente pasaba y pasaba. Hacíamos escalas en bares y seguían pasando. Nueva parada de aprovisionamiento y continuaban pasando. Penúltima parada para el avituallamiento definitivo y seguían pasando. Y pasaban. Y pasaban. Y, con la hora pegada, no fuimos los últimos en pasar.
¿Durante cuánto tiempo estuvieron desfilando las huestes colchoneras? Por momentos y por bonito se hizo eterno. EMOCIONANTE.

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Hoy tampoco comentaré nada del partido. De sobra conocen ustedes el desarrollo del mismo. En el césped la pelota fue de los nuestros, pero la definición la pusieron los sevillanos. El Atlético dio todo lo que tenía en el campo, pero no fue suficiente. Puede decirse que se llegó sin gasolina, sin una gota, a esta Final. Y no pudo ser.
En líneas generales, con el partido finalizado, podía decirse que no salíamos mal parados del todo en esta difícil temporada con la Europa League en la talega. Pero uno, muy sensible por esta época (cosas del polen), no podía dejar de sentir el no haber ganado el partido y poder festejar con todos los atléticos en Barcelona.
Eso es lo que diría la teoría.

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Porque, como siempre, la realidad dijo otra cosa.
Cuando parecía que la temporada había terminado la Afición dijo que no, que ni de coña había terminado. Era necesaria una última muestra de agradecimiento, la más grande muestra de agradecimiento, a jugadores (que nos han emocionado en Europa League y en Copa y nos han encabronado en Liga) y, por qué no decirlo, a los propios Aficionados.
Como todo lo que cuaja en este Bendito Club fue algo espontáneo, algo salido del Corazón. Nadie daba/dábamos crédito. Fue una auténtica locura. Una bendita locura. Una maravillosa locura.

De dónde sacó fuerzas la Afición es algo que quedará para futuros programas de misterios sin resolver. La Afición llegó una semana antes extenuada de luchar y ganar en Hamburgo. Las celebraciones posteriores (en un montón de rincones de España, es justo señalarlo) la dejaron medio muerta. Con el viaje a Barcelona, el pre-partido, los 90 minutos de aliento incansable y la dolorosa derrota, la Afición debería haber quedado para poco más. Pero no. En una muestra de Grandeza, de Orgullo, de Lealtad, la Afición decidió que, aunque perdedores en el partido, Ella era la verdadera campeona en la noche barcelonesa. Que Ella era la que cantaría con el Corazón.
Porque Ella fue la que hizo CAMPEÓN a un equipo arruinado a inicios de año. Ella, y sólo Ella, remontó contra el Huelva dando a la vuelta de unos octavos de Copa un ambiente de semifinales europeas. Ella viajó a Vigo y bebió en Madrid por las semifinales. Ella vino de Santander con una Final en la mano, después de jugar contra el Racing de Corocota.
Porque Ella estuvo en Lisboa animando hasta el final y dando aliento a unos jugadores rotos. Ella hizo de Mestalla un nuevo Calderón, donde su equipo jugó y se sintió como en casa. Ella hizo sentirse a los valencianos en un auténtico infierno. Ella calló a los seguidores del Liverpool en el Estadio Vicente Calderón. Ella calló a los seguidores del Liverpool en Anfield durante el tiempo reglamentario. Cuando el LFC marcó en la prórroga el gol que durante unos minutos les clasificaba, Ella siguió cantando como si nada hubiera pasado y consiguió marcar el gol decisivo a pase de Forlán (si leen la “Crónica de un gol que pareció ser de Forlán” del Maestro Carlos Fuentes en El Rojo y el Blanco sabrán de qué les estoy hablando. Quizá alguien pueda alcanzar a imaginarlo, quizá; lo que está claro es que sólo don Carlos sabe plasmarlo).
Fue entonces cuando Ella se formó en inacabable fila porque debía sacar entradas para Hamburgo. Poco más tarde, Ella se puso en nueva cola para sacar otros billetes, esta vez para Barcelona. Y Ella viajó a Hamburgo y festejó ¡¡¡llorando de emoción!!! Y a la semana siguiente Ella fue a Barcelona y cantó con el Alma. Y su Equipo perdió, pero Ella dijo que no; Ella dijo que la victoria iba a ser Suya. Porque Ella, señoras y señores (todos en pie, por favor) Ella es el Atlético de Madrid.
GRACIAS AFICIÓN.
GRACIAS AMIGOS.
¡FORZA ATLETI!

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Esta crónica va dedicada a la memoria de José Tomás Cobeño Torrego, aficionado del Atlético, fallecido en Barcelona durante el partido. Un abrazo muy fuerte para su mujer y sus dos hijos.
Descanse En Paz.

martes, 30 de marzo de 2010

Un par de cosas.



Hoy voy a escribir muy poco. No me apetece mucho porque tampoco quiero hacer sangre. Pero no quiero hacer sangre no ya del Atlético, sino de una parte de la Afición que no quiere formar parte de la Afición (actual, añaden ellos) porque no le parece bien nada de lo que hace esta Afición (actual), la cual es culpable de todos los males, habidos y por haber, que asolan al Atlético de Madrid. A mí me parece estupendísimo que cada uno se posicione donde quiera, pero lo que no voy a consentir en la medida de mis escasas posibilidades es que se insulte a la Inmensa Mayoría. No sé quién les habrá tocado con la varita del Derecho ni de la Razón, pero por ahí no pienso pasar; que bastante tiene la Afición con sufrir los actos de sus dirigentes, como para tener que sufrir las razzias de estos illuminati.
Ni es, ni quiere ser, función de este casiblog mostrar al resto el Camino. Para eso ya tenemos a dirigentes e illuminati, que son muy listos. El Resto somos muy cortos.
Se les quiere.
¡FORZA ATLETI SIEMPRE!

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El tema de hoy va dedicado a una Afición Única: la mía, que es la única que conozco y la única que quiero conocer.