Atlético por la Gracia de Dios.

Quiero dedicar este blog a mi hermana pequeña Pilar, que está en el Tercer Anfiteatro del Calderón compartiendo grada con muchos de los nuestros. Va por ella. Va por ellos.

Atlético por siempre

martes, 30 de marzo de 2010

Un par de cosas.



Hoy voy a escribir muy poco. No me apetece mucho porque tampoco quiero hacer sangre. Pero no quiero hacer sangre no ya del Atlético, sino de una parte de la Afición que no quiere formar parte de la Afición (actual, añaden ellos) porque no le parece bien nada de lo que hace esta Afición (actual), la cual es culpable de todos los males, habidos y por haber, que asolan al Atlético de Madrid. A mí me parece estupendísimo que cada uno se posicione donde quiera, pero lo que no voy a consentir en la medida de mis escasas posibilidades es que se insulte a la Inmensa Mayoría. No sé quién les habrá tocado con la varita del Derecho ni de la Razón, pero por ahí no pienso pasar; que bastante tiene la Afición con sufrir los actos de sus dirigentes, como para tener que sufrir las razzias de estos illuminati.
Ni es, ni quiere ser, función de este casiblog mostrar al resto el Camino. Para eso ya tenemos a dirigentes e illuminati, que son muy listos. El Resto somos muy cortos.
Se les quiere.
¡FORZA ATLETI SIEMPRE!

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El tema de hoy va dedicado a una Afición Única: la mía, que es la única que conozco y la única que quiero conocer.

domingo, 21 de marzo de 2010

Por tierras lusas.




Pocas cosas hay más excitantes que un sorteo de Copa o de competición europea. En cuanto sale el cruce la gente empieza a moverse por vuelostirados.com o por alojamientocasibytheface.es; se llama a la pareja para saber qué días le quedan de vacaciones; se contacta con RRHH para ver qué hay de esos días que se deben de aquellas dos semanas en Costa de Marfil; se pregunta en el Club, donde por lo general no saben nada; se empiezan, en definitiva, a mover todos los hilos posibles e imposibles para hacer un desplazamiento de categoría.
Cuando sale un choque contra un equipo portugués todo este proceso se cumple al dedillo. Aunque el vuelo, inicialmente a 23,40 € (saliendo a las 7:00 del día del partido y volviendo a las 21:45 del día siguiente), termine costando 95 € si se espera un día y 235 € si se esperan dos semanas. Aunque la pareja diga que de vacaciones nada y de pedir días menos. Aunque en RRHH digan que tururú y haya que coger días del año sigiente. Aunque en el Club no se enteren ni del No-Do.
La gente se organiza de muy distintas maneras. Los hay que se pueden permitir el lujo de viajar en el avión del equipo. Los hay que prefieren viajar en avión, pero a su aire, y juntarse con la banda en destino (aquí me incluyo yo). Los hay que prefieren meterse un panzón de kilómetros en autobús y compartir infinidad de horas con amigos, cervezas, humo y humanidad (aquí me incluía yo). Los hay que prefieren cogerse el coche y tirar millas. Hay gente que buscando la manera más económica de ir en avión se pasa la semana viajando de una ciudad a otra. Hay gente que se busca viajes en tren, en barco, …. Servidor, nostálgico donde los haya, todas las temporadas hace algún viaje en autobús con sus amigos de siempre. Para recordar viejos tiempos más que nada, pues el cuerpo cada vez se resiste más. Sí les puedo asegurar, que la forma más ¿emotiva? de hacer un viaje es meterse en un autobús con 50 amigos.
Lo que está fuera de toda duda es que el sentir atlético se multiplica fuera de nuestro Sagrado Templo.

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Lisboa.
A las 10:15, día del partido, aterrizó nuestro avión. El día estaba nublado, lluvia amenazante, humedad y temperatura altas.
Tras un breve paso obligado por el hotel (es necesario dejar el par de cosas que se llevan para tener más movilidad en bares, restaurantes y terrazas), se empieza a desarrollar el plan concebido desde el día del sorteo.
Ésta es otra. De las quinientas cosas que se han planificado (paseos, tiendas, visitas, …) al final siempre se reducen a dos: soplar y comer. Como uno es asiduo de las visitas futboleras al país vecino, ya conoce lo esencial del país vecino: la cerveza, el vino verde y el bacalao dorada.
En cuanto uno comienza a ubicarse, empiezan las llamadas a la gente desplazada.
-¡Qué pasa tío! ¿Dónde estáis?
-Aquí, por el centro. En una terracita al lado de una estatua ecuestre.
-¿Y cómo se llama la calle?
Tras arduas investigaciones se sabe que el grueso de la tropa anda por la Praça da Figueira. Y hacía allí se encaminan decenas de atléticos. Una vez allí, cada uno busca y encuentra a su gente. Los hosteleros de la zona se frotan las manos. Los trapicheadores, también. Con los camareros portugueses cuidado: a la mínima te la lían.
Así se va a pasar la jornada antes de marchar al estadio: terraza, terraza y terraza. La visita al restaurante aquel, recomendado por varios amigos, terminará quedando para mejor ocasión. Eso sí, a mediodía hay que hacer un receso para comer un bacalao dorada. Esta gente lo borda, la verdad. Salvo este breve paréntesis, Super Bock y más Super Bock. Nadie se acuerda ya del partido. Mejor así, porque el equipo está como para confiar en él. Preocupaciones fuera.
Es incontable la gente con la que uno se encuentra. Amigos con los que compartimos fútbol y cervezas todos los fines de semana. Colegas de los que no sabíamos nada desde tiempos del Doblete. Y, sobre todo, muchos niños. Niños a los que sus padres deciden llevar como premio a unas buenas notas, como regalo de cumpleaños, como homenaje a los tostones que les hacemos padecer en Liga. Estos niños, este día, son los más felices del mundo mundial. De aquí a final de temporada serán los reyes de la clase, de su urbanización, de su clase. En los viajes los niños encuentran una explicación satisfactoria a la tontuna esa de “Papá, ¿por qué somos del Atleti?” Si la necesitaban, que yo creo que no.

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Y llega la hora de acercarse al José Alvalade. Unos van en autobuses de los viajes organizados, otros en taxi, los más en metro. Estos últimos se encontrarán con la desagradable sorpresa de un lapidamiento en toda regla por parte de unas cobardes sabandijas. Sabandijas que contaron, por otra parte, con la colaboración de una torpe, inútil e incompetente policía portuguesa. Espero que todo quedara en unos cuantos puntos y un susto más grande que Barcelona.
“Reviver Aljubarrota”. Con esta pancarta recibieron-nos os sportinguistas(¡han visto, eh!). No hacía falta tener muchas luces para intuir que Aljubarrota debió ser una derrota española a manos portuguesas. Efectivamente, los lusos (acompañados de sus inseparables amos ingleses) nos dieron (a las tropas castellanas) para el pelo en esta batalla hace más de seis siglos. Con esta pancarta intentaban animar a sus tropas, mas de poco les serviría.

Empieza el partido.
Y el Atlético sale bien. Al poco Agüero pone el 0-1 tras un muy buen centro de Antonio López. El Atlético manda totalmente sobre el terreno. El equipo está bien plantado. La cosa parece fácil. Pero no. Un agujero del mismo Antonio López, mal tapado por Álvaro Domínguez, permite un centro cómodo desde el extremo que Liedson remata con más comodidad todavía. Perea, conste en acta, andaba por ahí. Nadie sabe exactamente en qué estaba pensando, pero estaba.
Apretaron los lisboetas cinco minutos, pero el Atlético volvió a imponer su juego. Un gran pase de Reyes permitió a Agüero construir una obra de arte y poner el 1-2 en el marcador. Siguieron unos muy buenos minutos de toque, control y superioridad. La eliminatoria parecía sentenciada. Pero no. Una falta mal defendida en tiempo de descuento permitió al leñero Polga (¡qué patada le dio el animal al Kun!) marcar el empate y bajar la euforia de la confiada masa atlética. ¡Qué lección de empuje dio la Afición en esta primera parte!
Tras el descanso sólo salió el Sporting. El Atlético decidió esperar 25 minutos para entrar en el partido. Apretaron bastante el primer cuarto de hora, pero apenas tuvieron una ocasión muy clara que salvó magistralmente un gran David De Gea. Afortunadamente poco más le duró el empuje a los portugueses. Se engancharon entonces un par de contras que debieron dar por finiquitada la eliminatoria. Pero no. Se sufrió y hasta el final, más por el marcador que por el peligro del rival. Tras el pitido final se respiró. Por fin.
Lo que son las cosas: una buena primera mitad tuvo el mismo resultado de empate que una mala segunda.

Un par de anécdotas post-partido:
-Pernía, Salvio y Forlán hicieron unos cuantos ejercicios. Los desplazados aplaudieron a los tres, especialmente a Mariano. Sólo los argentinos se acercaron a agradecer los aplausos, lanzando, además, sus camisetas. Forlán, nada; a su aire. Algo raro le pasa al uruguayo. No está a gusto. En mi opinión debe salir del equipo ya. Y lo siento por él, pero tengo la impresión que tiene encabronada al resto de la plantilla.
-Un energúmeno vino a colgarse medallitas tras el encuentro. El personaje en cuestión tuvo poco menos que salir por piernas ante la bronca que se montó y los abucheos con los que estaba siendo recibido. El individuo era García Pitarch. ¡Que justa es la Afición!

Pero bueno, lo importante es que estamos en cuartos de final y que nos vamos a jugar el pase a semifinales contra el Valencia. Una eliminatoria que se presenta muy abierta y en la que, espero, el equipo va a dar el do de pecho. La Afición se lo merece.

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Tras el partido la mayor parte de los viajeros suele volverse. Pero unos cuantos decidimos quedarnos, ya no había vuelta de hoja, un poco preocupados ante los hechos acaecidos. El que suscribe estaba un poco “acangelado”, no nos vamos a engañar; así que decidió no tentar a la suerte y marchar al hotel a tomar las últimas cervezas del día, ver los resúmenes de la jornada y juntarse con otros atléticos. Entre éstos nos encontramos a un tío que nos vendría poco mal: Juan Carlos Aguilera. Uno siempre fue bastante crítico con él. Para mi chica, en cambio, era un ídolo. Hoy es un ídolo para ambos. Le acompañaba Roberto Fresnedoso, al que le han calado hondo nuestros Colores.

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Del partido de hoy contra el Mallorca del gran Gregorio Manzano (¡qué mal nos portamos con él!) no voy a comentar nada. Si ellos no juegan yo estoy en mi perfecto derecho de no escribir. Además, ya saben ustedes, este es un sitio de optimismo paranoíco y preferimos quedarnos con las cosas buenas.

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Así fue todo y así he intentado contárselo.
Se les quiere.
¡FORZA ATLETI!

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El tema de esta semana va dedicado a todos los desplazados a Lisboa.

lunes, 1 de marzo de 2010

El buen fútbol y los malos jueces.




Viendo lo que ha ocurrido está pasada semana en los campos europeos uno se pregunta por qué motivo no se inició antes en el mundo del arbitraje. Porque miren que han estado mal los trencillas en todos los campos (patrios y no patrios).
Repasemos lo nuestro.

-Jueves 25/02. El italiano Gianluca Rocchi perpetró un arbitraje lamentable. Mal en todas las decisiones que tomó, con el agravante de haber sido incapaz de frenar la brusquedad turca degenerando ésta en auténtica violencia. Al menos tres futbolistas turcos debieron ser expulsados. Sólo expulsó a uno.
Ya sabíamos que el área rival no existiría para el italiano (el penalti a Reyes, como una Catedral, en Turquía no se pita nunca), pero es que ¡¡¡perdonó un penalti al Atlético!!! Con uno de los árbitros de área al lado, fue incapaz de ver lo que todos vieron. No hubiera sido justo caer en Turquía, pero hay que reconocer que ahí nos dió la vida.

-Domingo 28/02. El horroroso Pérez Burrull en su línea. Lo de este individuo con el Atlético roza la ciencia-ficción. No sé cuál es la causa de la saña con la que nos persigue. No lo entiendo. Pero habría que recurrirle (¡ah!, que ya no se puede) a perpetuidad.
Empezó el partido con una amarilla a Marchena. En la siguiente jugada debió ver la segunda amarilla, pero se la perdonó. Creo que se comió un penalti clarísimo por mano de la barrera a saque de falta de Simão (nadie habla de esta jugada, por lo quizá sea yo el equivocado). Minutos después no quiso pitar una pena máxima de Banega a Reyes como la Catedral de Toledo (la mala suerte hizo que la jugada terminará en el único gol del Valencia). Estaba sembrado el cántabro. Equipo y Estado eran un clamor contra Alfonsito.
Pero se tenía que superar. Y se superó. No ve (eufemismo) un nuevo penalti, éste por mano de Marchena. Lo vió hasta el más valencianista de los que vinieron al Vicente Calderón. Y no sé muy bien lo que pasó. Yo creo que fue el juez de línea del ataque atlético el que le indicó que algo había pasado. En esto que se va a consultar con el cuarto árbitro. Imagino que éste lo vería muy claro por la tele o escucharía que había sido clamoroso por la radio o que tenía comunicación con el línea. El caso es que el indeseable chufletero expulsó a Marchena (que había jugado casi media hora más de lo que debía) y pitó lo que todo el mundo vió.
Se volvió a superar en un cuarto penal no pitado por mano de la barrera a saque de falta nuevamente de Simão.
Un auténtico despropósito.

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¿Se dan cuenta ustedes de lo bien que está jugando el Atlético? Hace unos días hablábamos de la falta de remate, de lo que estaba costando sacar adelante los partidos. Había una notable mejoría en el juego, pero no se veía justamente refrendada en el marcador. Hablábamos también de la baja forma alarmante de Diego Forlán.
Pues parece que han vuelto los dos: el uruguayo y el remate.

El partido de ayer ante el Valencia ha sido uno de los mejores partidos del Atlético en muchos años. Por momentos se hizo un fútbol total. A pesar de empezar perdiendo se jugó con mucha cabeza y con mucho corazón. La ciclogénesis atlética asoló a los valencianistas (perdonen, no he podido evitarlo).
Podríamos decir que los cinco de atrás cuajaron un excelente partido de no ser por la cita, parece que obligada, que tiene Perea con el error garrafal. Si obviamos éste, podemos decir que fue el mejor partido de la defensa atlética en mucho tiempo (y eso que faltaba nuestro gran Álvaro Domínguez). Y me da en la cabeza que David de Gea tiene mucho que ver en ello. Con el madrileño bajo el arco los defensas juegan (o parece que juegan) mucho más tranquilos y mucho más confiados. Hasta Valera parece un futbolista. Perea bien, salvo la merluzada habitual. Ujfalusi y Antonio López francamente bien.

Si la zaga va camino de convertirse en sólida, el centro del campo muestra más fútbol cada día. Assunção está en un momento impresionante. No es ya “solamente” el honrado bregador de tiempo atrás, no; ahora toca, distribuye, conduce, juega fútbol. Tiago, con más clase todavía, lo mismo. No sé si al final de temporada la Juventus de Turín querrá repescarle, me da igual. Este FUTBOLISTA DEBE CONTINUAR en el Atlético sí o sí. Por futbolista y porque parece que está haciendo espabilar a un estancado Raúl García (el partido que hizo el navarro en el Ali Sami Yen fue portentoso). Con estos tres, Camacho (debe jugar más) y Rubén Pérez debemos tener cubierta esta parcela del campo por unos cuantos años.

¿Y nuestros extremos? Muy bien ambos. Reyes está siendo el mejor jugador día sí, día también. Además es un tío muy tribunero, de los que gusta a la Grada. Muy regular, con mucho fútbol, no le está importando echarse el equipo a los hombros. Se nota que hay Mundial y que tiene una pequeña posibilidad de ir. Ambos saldremos ganando. Muy bien Simão, jugador preferido de los Dalton este mes.
-“¡Papá, papá, que ha marcado Simão!”
-“¡Oé, oé, oé, oé, Simão, Simão!”
El portugués es de los tipos más honrados que uno ha visto sobre el terreno de juego. Podrá estar más o menos acertado, pero nunca se ha escondido. De hecho, es el auténtico líder de este equipo. Un tío, además, majo. Me gusta.

Genial una vez más el Kun Agüero, al que César (¡qué buen portero y qué gilipollas, con perdón, más grande!) parece tenerle cogida la medida. Si no es por éste y por el campo (dos malos botes le hicieron fallar a Agüero dos goles hechos), el argentino termina con cinco goles por lo menos. No le veo muy bien físicamente, pero es un portento futbolístico. Esta semana sin fútbol le va a venir muy bien para recuperar el tono físico y afrontar otros quince días de saturación futbolística.

La duda la teníamos con Forlán. Venía de marcar un gol decisivo ante el Galatasaray, pero no estaba en buena dinámica. Por primera vez desde que está aquí se le veía deseperado y desesperante. Él. Diego.
No se ha vendido nunca muy bien el uruguayo, la verdad. La Grada quiere más besos a la camiseta, más sprints inútiles, más caídas teatrales con sus correspondientes resurrecciones milagrosas. Pero Forlán ha sido siempre un hombre muy serio. Forlán siempre ha celebrado los goles con un paisano (cosa que a un servidor no le parece ni medio bien). Uno tiene la sensación que Forlán nos ha dado todo ... lo que ponía en el contrato. A Forlán siempre le ha faltado conectar con la Grada, por lo que la Grada no ha conectado con él como debiera. En esa (no) conexión hemos salido perdiendo ambos. Pero ayer Diego Forlán anunció que vuelve. Que no ha estado, pero que ya ha llegado. Que va a luchar por el Pichichi (desde este reducto optimista, nos mojamos y decimos que lo volverá a ganar). Que es el mejor finalizador del campeonato. De Europa. Del mundo. Que es el U-RU-GUA-YO.

Otra buena noticia: la gente del banco empieza a aportar: Raúl García es un cambio de absolutas garantías. Valera sale y cumple en el lateral derecho, aunque le falta picardía y mala leche y le sobra fragilidad. Salvio me da la impresión, sin conocerlo, que viene a aportar muchas cosas. Asenjo, Camacho, Ibrahima. No son sólo los once jugadores de las últimas dos temporadas y media. Tenemos 15/16 futbolistas. Uno o dos cambios no arruinan el equipo. Hasta Jurado es capaz de aportar, desde el banquillo, cuando la cosa está lista.

Ahora, por fin, el entrenador parece haberse centrado. Ha encontrado esos 15 futbolistas de los que les hablaba y se ha quitado un montón de jugadores que más entorpecían que otra cosa (Sinama, Juanito, Pablo). Nos deja muy mal sabor de boca, en cambio, cómo se ha portado con Cedric, recambio de lujo para Simão. Nadie es perfecto.

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¿Cómo enfocar esta recta final de temporada?
Complicado. A Champions, por una nefasta planificación deportiva, no vamos a llegar. La Europa League parece estar asegurada. ¿Y entonces qué? Ganar, ganar y ganar. Hacer un equipo respetable y respetado (camino llevamos). Jugar bien al fútbol (se ha logrado en los últimos cinco partidos, cosa no vista desde hace un montón de temporadas). Y, sobre todo, ir metiendo a los chavales: de aquí a final de temporada deben jugar con frecuencia Borja, Rubén Pérez y, sobre todo, Pulido.
Por supuesto hay que ir con todo a por la Copa. Necesitamos un título. Necesitamos ese Día. Nos lo merecemos. No estaría de más que los estamentos correspondientes se pusieran de acuerdo de una puñetera vez y designaran estadio, día y hora. Que hay que planificarse, ¡coño!
En Europa a disfrutar. Nos viene una eliminatoria relativamente asequible con el Sporting de Lisboa. Un viaje muy bonito a Lisboa donde nos juntaremos a echar una Sagres un montón de amigos. ¿Se imaginan ustedes que se nos ocurre ganar la Europa League? Bonita vía de entrada para la Champions de la próxima temporada.
Pero vamos a poner los pies en la tierra y a ir poco a poco. Partido a partido.
Eso sí, disfruten del momento.
¡FORZA ATLETI!

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El tema de la semana va dedicado al atlético de provincia. Esta gente que vive al Atlético desde la lejanía, pero que forman una parte fundamental de la Sagrada Afición Colchonera. ¡Va por ellos!